jueves, 25 de marzo de 2021

Collage MI PARTE SANA Y MI PARTE ENFERMA


         Aquí os dejamos hoy una muestra de algunos collages realizados por nuestros/as usuarios/as en los que tenían que representar, por una cara, su parte sana, y por la otra, su parte enferma. Espero que os resulten interesantes.


















Concurso de relatos rápidos

         Con la premisa de comenzar el relato con la frase "Me desperté aturdido/a..." organizamos un pequeño concurso de una hora de duración. Estas fueron dos de los relatos ganadores (de dos de nuestras usuarias), en primer lugar os dejamos a la subcampeona:

Me desperté aturdida, mi mente estaba confusa, no sabía si aquello había sido un sueño o una pesadilla…

Lo siguiente que hice fue ir a lavarme la cara y mirarme fijamente en el espejo.

El recordar a mi abuela me hizo sentir extraña. Ya habían pasado seis años desde que falleció y en mi sueño la veía frente a mí en un acantilado dando la mano a todos mis primos. Uno a uno iban pasando por aquel acantilado lleno de rocas y con un profundo mar embravecido abajo que me hacía sentir mal.

Llegó el momento crucial, me tocaba pasar a mí. Mi abuela me tendió su mano como a cada uno de mis primos, grandes y pequeños, y justo cuando llegó mi turno no  pude hacerlo, me quedé al otro lado, inmóvil.

A lo largo de los años, a medida que he ido creciendo, siempre he tenido ese sueño – pesadilla en mi mente. Quizá porque todos mis primos tenían una vida normal, con su carrera, su casa, etc… y yo era solo una adicta a todo tipo de sustancias. Mi vida no era para nada normal, puesto que la vida de una heroinómana no es fácil. Hasta que un día decidí acudir a un médico especialista en estos temas.

Me preguntó si querría recuperar mi vida y luchar por ello e inmediatamente recordé ese sueño. Actualmente me estoy recuperando y, aunque tengo mis momentos de debilidad, sin embargo me siento una vencedora y ¿sabéis por qué? Porque anoche soñé que por fin pude dar la mano a mi abuela y pasar al otro lado, donde están los luchadores de verdad, donde está la vida, sin sustancias.

Si me caigo, me levanto y si me tropiezo me vuelvo a levantar, estoy feliz y me siento bien conmigo misma. Desperté.

A continuación os mostramos el relato vencedor:

Me desperté aturdida después de una larga noche intentando poder dormir, ya no me acordaba de lo incierta que era la oscuridad cuando los pensamientos quieren dejarte ir. Todo se torna difícil, todo se vuelve peligroso, haciéndote sentir la más traicionera de las sensaciones.
Pensé en lo difícil que me lo estaba poniendo la vida, en el sufrimiento tan grande que era capaz de soportar pero ya no quería seguir sintiendo.
¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? ¿Tantas habían sido mis equivocaciones? ¿Tanto precio tenía que pagar por ellas?
Buscaba respuestas, pero solo encontraba más preguntas, preguntas cargadas de culpabilidad, cargadas de tristeza y llenas de dolor.
Sentí la poderosa necesidad de hacer inventario de mi vida, quizás para intentar descubrir dónde había errado, dónde se podían hacer reparaciones y dónde el daño era irremediablemente irreparable.
También intenté descubrir qué había de bueno y mi cuerpo cedió de la tensión al relajo, recordando aquellas vivencias que me hicieron feliz algún tiempo, qué sensación más bonita, que agradable era estar reviviéndolas, ya casi no me acordaba de lo que se sentía y mi cuerpo quedó libre de tensiones, la mente se fue adormeciendo hasta sumergirse en un profundo sueño y así fue cuando, tras unas largas horas, desperté aturdida.
Al principio no lograba saber si aquello había sido real o aún seguía soñando. Si era real quería seguir viviéndolo y si era un sueño no quería despertar.
Poco a poco fui volviendo a mi cuerpo, al presente y descubrí que ambas cosas habían sido reales porqué soñé lo que alguna vez había vivido.
En aquel mismo instante decidí que no quería más oscuridad en mi vida, ni más pensamientos traicioneros, decidí abrirme hacia la luz e impregnarme de todos sus rayos para lograr ser feliz.
Decidí ser valiente y luchar ante las adversidades, tener equilibrio para ascender a las cumbres más altas y empoderarme como ser humano y como mujer.
Así comprendí que con buenos propósitos la vida es más fácil y que con tenacidad se solucionan muchas situaciones por difíciles que sean.
Hoy vivo soñando y sueño viviendo.

martes, 1 de diciembre de 2020

Carta a mi YO del futuro

Hace poco trabajamos en una dinámica sobre la idea de escribir una carta a nuestro YO del futuro para que la lea en esos momentos que tenga malos y que le hagan dudar de continuar su abstinencia.

El resultado fueron un montón de cartas de muchísimo valor y muy interesantes. Aquí os dejamos con la que se escribió a sí mismo uno de nuestros usuarios. No os la perdáis porque merece la pena leerla.

Querido YO del futuro:

         En estos momentos, puedo escribirte frases sacadas de mil libros, contarte la película más bonita que he podido ver, acerca de la superación de alguien, que ni conoces, ni vas a conocer; nada de esto te ayudará a entender que el fracaso sucede y sucederá.

         No te deprimas con la derrota, ni te recrees en la victoria, porque ambas pasarán de largo.

         No te conviertas en lo que te han hecho ser, pues si asientas los cimientos de tu vida sobre el odio, el miedo, la frustración y la ira estarás negándote la posibilidad de crear la vida que mereces.

         Se valiente para llegar a lo que estás destinado a ser, porque siendo cobarde, ocultando quién eres sufrirás el peor de los rechazos, que es el tuyo propio.

         Siempre te has enfrentado a todo lo que tu vida te ha puesto en el camino, siendo más fuerte de lo que crees. Te has levantado de todas las batallas perdidas, sin entender tu rumbo, ahora tienes uno.

         No eres el gato negro que se cruza en la vida de nadie, ni el bicho raro al que todos quieren pisar… así que elige tus batallas y recuerda que a la única persona que le importa lo que vales es a ti.

         Por lo tanto, para, piensa y actúa, en esta vida te cae para aprender a levantarte y te levantas para ser feliz, nadie va a ser más feliz que tú, si perdonas el pasado y encierras la frustración de las cosas que no has conseguido, recordando las cosas que si lograste creyendo en ti.

         Recuerda, esto también pasará.

martes, 29 de enero de 2019

Concurso de Relatos Cortos




A continuación os dejamos algunos de los relatos participantes en el concurso de relatos cortos Isla Pedrosa, que a pesar de no estar seleccionados entre los 3 primeros, no dejan de ser interesantes y originales historias de nuestros intrépidos y literatos náufragos.




Cantabria...


Era por esta región
Montañas ríos y valles
Y el cielo se hizo color
Entre el verde y el azul
Estaba el gris y el viento
Me contó un cuento
Al acordarme de ti.
Cantabria de mis mayores
Cantabria de mis dolores
Las mozucas de mi tierra
Sin jardín de guapas flores
Verde la hierva a mi paso
Verde las hojas del árbol
Azul el cielo y el mar
Gris oscuro la ciudad
Gris recordar el pasado.
Arte en la piedra tallado
Las mozucas de mi tierra
Son y colorín colorado
El sol y la mar tenían
Amores de madrugada
Por cada beso de luz
Un rizo de espuma blanca
Julio.





Mi  sueño…

Mi sueño se ha ido transformando del individualismo a lo social.
Gracias a todos  los males que me…  se suponen males…
La mala suerte de mis padres que fue la misma que la mía hasta que dependí de mi mismo nadie me enseño el camino.

A los 15 años me desahuciaron y pasé casi 10 meses en la calle. Luego muchas etapas malviviendo hasta que entré en prisión con 20 años. Sigo cumpliendo con 26.
Todas esas vivencias que consideré malas, han hecho de mí quien soy, y no me cambio por nadie.
Mi sueño es comprar un caserío en Laredo para montar un albergue que sea la casa de todos, un albergue para peregrinos del Camino de Santiago para poder conseguir dinero.
Mi sueño es poder cuidar a todas las personas que quiero y quiero empezar en cuanto pueda.
                                                                                                                                                                           Fernando.


Yo quería…


Yo quería haber sido hijo de un jeque Árabe para tener un chalet con piscina, un yate y de mayor un aren tan grande o más que el de mi padre y a cada esposa le pondría una diadema con brillantes, rubíes, esmeraldas zafiros y yo un roles de oro macizo con diamantes. Y como no ha sido así, a ver si ahorro y me compro una bicicleta y un patinete rojo.

                                                                                    Carlos.




Voy a relatar … 

Voy a relatar lo que me paso cuidando a una niña con autismo. 

Resulta que la he estado cuidando durante diez días y han sido muy apasionantes. La he cuidado tanto que la he echado mucho en falta tanto por el cariño como por los gritos de alegría que daba cuando escuchaba música que para eso es lo que más le gusta. Y a todo esto, la comida le encanta, y las manzanas y los caramelos, las piruletas y los chupa chuses, que a todo esto, tienen el nombre de Pepe - Pepe. 

Bueno, con todo esto que os estoy relatando, que es una historia muy bonita, que he aprendido en esta vida que cada vez lo ponemos más complicada sin que merezca la pena para nada. 

En resumen: Vive la vida, disfruta y se feliz sin hacer nada malo a nadie. 

                                                                                Carlos A.

De pequeña….

De pequeña siempre soñé con tener una bonita casa y una buena familia, y con un poco de suerte y casi sin esfuerzo conseguí  tenerlo todo y vivir cómodamente.
Era una persona alegre… contagiaba a los demás con mi alegría y entusiasmo, también era muy optimista.
Una noche con mi pareja y un grupo de personas probé la cocaína y la verdad es que me lo pasé genial. Me pareció que podía usarla cuando saliera de fiesta, que me hacia ser una persona todavía si cabe más sociable y divertida.
Pero pasaba el tiempo y cada vez necesitaba consumir más para conseguir el efecto inicial que nunca llegó.
Me encerré en mi misma y casi a penas me relacionaba con la gente.
Pasaron muchos años hasta que logre dejar el consumo, pero a la vez fui dejando muchos cadáveres por el camino… perdí a mi marido, mi hermano dejó de hablarme, me separaron de mi hija, etc.
Hoy en día vivo el infierno del alcohol, y aunque estoy en proceso de rehabilitación, me resulta muy difícil dejar el consumo.
Es una droga que está bien vista socialmente y a nadie sorprende ver a alguien tomándose unas copas.
Mi gran sueño sería volver a recuperar las ganas de luchar que siempre tuve, las ansias de superación que siempre me propuse y recuperar parte de mi misma.
Es una lucha diaria y para toda la vida, pero creo que con la ayuda necesaria y mis ganas de luchar conseguiré ganar esta batalla.
                                                                                       Leyre.



Concurso de Relatos Cortos

     Algunos de los intrépidos náufragos que residen en la isla han  participado en el primer certamen de relatos cortos Isla de Pedrosa. A continuación os dejamos con una muestra de las curiosas historias que han querido compartir con nosotros. 

Primer Premio Concurso Relatos Cortos

Alcanzando nuestros sueños


     Lo importante no son los años de tu vida sino la vida de tus años, aprovecha el hoy  para poder disfrutar del mañana.
     Igual que un gorrioncillo, asombrado al vuelo de sus padres volando entre los ramajes de esas zarzas arraigadas con firmeza, con sus pinchos apuntando como la escopeta de un cazador a su presa, pasando a ras de suelo para llevarle el suculento manjar de cualquier insecto que le quite su voraz apetito… Así veo yo a mis hijos, como ese gorrión enseña a sus hijos un vuelo perfecto, ese es mi sueño, no puedo fallarles… ¡No quiero!

     Que ellos aprendan a volar contra todo pronóstico y consigan lo que ese pequeño gorrión, poder atravesar esas zarzas que nos encontramos en el camino y poder llegar de nuevo a su nido cual gorrioncillo a su nido.

                                                                                                                                                 Sergio
 Segundo Premio Concurso Relatos Cortos

     Hola, me llamo Iván, tengo 37 años y soy de Santander, aunque ahora llevo viviendo en  Maliaño desde hace 5 años, hoy va a ser la primera vez en la vida que me voy a desahogar con todos vosotros ya que me siento muy bien aquí, os quiero resumir un poco porque pienso que la vida me ha ido así y porque he llegado hasta aquí. 

     Os cuento, mi vida ha sido un poco triste hasta que me pude marchar de casa , hemos tenido un bar 30 años. Mi madre ha sido para mí la mejor madre del mundo, trabajadora y por desgracia muy sufridora, y la pobre sigue sufriendo, si no es por unos es por otros y mi padre la verdad, no puedo decir nada bueno, porque yo pienso que por su culpa yo estoy como estoy. Mi padre se quedaba con sus amigos desde que tengo uso de razón  muchas noches a puerta cerrada consumiendo cocaína, porros y de todo y todo teniendo 7 años y no se cortaban ni un solo pelo y la verdad una vergüenza y  yo ahí viéndolo todo ya que la pobre de mi madre caía rendida después de trabajar  17 horas de trabajo sin parar de lunes a lunes durante 30 años uf. La verdad es que se me hace un nudo en la garganta cada vez que pienso la vida que ha llevado y la pobre sigue llevando.


     Mi padre cuando se colocaba en sus encerradas luego se marchaba por ahí a veces 3, 4, 5 incluso más días, claro se gastaba la recaudación de varios días y por su culpa y sus colocones tanto mi hermano y yo incluso primos y mi tía teníamos que abrir el bar, claro, muchas veces no podíamos ni ir al colegio  ya que el bar no se podía cerrar porque mi padre se gastaba el dinero que sería para los proveedores que nos llegaban al bar. Muchas veces tenía que ir a buscar a mi padre por todo Santander ya que muchas veces siendo pequeño me llevaba por bares de alterne y yo conocía por donde podía estar, claro, si no nos llamaban antes de comisaria porque estaba detenido porque ha sido muy agresivo y cuando no tiraba un bar abajo se pegaba con cualquiera así que imaginaros lo que me he tirado viendo y viviendo durante muchos años, ahora lo más triste de todo esto es que yo he seguido su camino y la verdad estoy muy arrepentido de ello y siempre le haré culpable de haberme hecho todo lo que ha hecho, lo peor de mi vida es que siempre he dicho que cuando tuviera una familia e hijos yo no les daría la vida que por desgracia he tenido yo pero al final lo único que he hecho es lo mismo que él y estoy dolido y defraudado conmigo.

     Ahora mi objetivo es lo primero curarme, intentar ser feliz ya de una vez y luchar por lo que más quiero que es mi mujer y mi hijo y poderles dar todo lo que no me han dado a mí. Si de verdad hay un Dios como dicen le ruego que me den la oportunidad de poder vivir esta vida junto a ellos ya que es lo que más quiero en mi vida y demostrarles que se puede cambiar en esta vida, y que puedo hacer feliz a la gente que me rodea. Que  mi meta es ser FELIZ y hacer feliz a toda mi FAMILIA, que sé que se puedo.
Iván

Tercer Premio Concurso Relatos Cortos

Próxima parada: Tu destino


     Eran las ocho de la mañana, tenía aún arena en los bolsillos y el flequillo alborotado por la bruma…
     En sus ojos batían las olas sin resaca del mar cantábrico. Como un cangrejo ermitaño que se resiste a huir de una concha que ya no le acoge, retenía las últimas lágrimas que se había prometido regalarle…
     Entre sus manos, un cormorán en lo alto de un faro… oteando el horizonte (como un borrón de tiza tras la lluvia, desdibujado y tenue, tintineante) pero esta vez, a diferencia de tantas otras… con más curiosidad que miedo.
     Arrugado y con dobleces de almohada, un billete aleteando de IDA, hacia ningún lugar en concreto.
     Tenía picado hasta el último destino que alcanzaba el tren, sin saber en donde detener la mirada y apearse.
    A su lado circulaban personas robotizadas, echando humo por el móvil, como las locomotoras de antaño o los dibujos de los barcos de vapor que leía cuando era niña en la biblioteca del colegio.
     La sobrecogió una melancolía extraña y le entró la risa… eso aun lo había conseguido conservar… se reía sola… y a menudo.
     Caminaban todos ajetreados, decididos y con paso firme,  hacia algún lugar… ella observaba…atenta…las mujeres taconeaban con ritmos de milonga en las viejas baldosas de losa y mármol… y sus ecos revotaban en el techo abovedado de la estación del Norte.
     Una estatua de hierro delante suyo producía una sombra alargada hasta los píes, los miró como quien mira una herramienta nueva, reluciente, a estrenar… Y le entró de nuevo la risa y el miedo.
     Levantó su mirada hacia el viejo ferroviario tallado en hierro, el cual sostiene una linterna de aceite, de las de antes, cuando se gritaba la orilla de las vías a todo pulmón.
                                                                                                               ¡Viajeros al tren!
     Y se quedo pensando… un rato…
     Miró su reloj de acero y cuero, gastado más por el paso de matar el tiempo que por el tiempo en si, y ya era la hora.
     Un relámpago de contrastes le inundó la boca del estómago, y cogió su mochila decidida, más decidida que nunca y más aterrada que nunca y se subió al tren.
     Me gustaría seguir este relato y contar un final feliz para esta historia, con pelos y señales: que se bajo en el momento justo, que encontró la parada oportuna, que consiguió ser feliz y realizó sus sueños… pero no me sale, no lo sé.
     Igual que yo,  imagino que  todos nos subamos a un tren el cual dudemos de cuando y donde detenernos, saltar y apostar por nosotros  con uñas y dientes, luchas por nuestros sueños, pese a quien pese, aunque tengamos que reducir nuestro mundo seguro y confortable a cenizas o no tener nada seguro y confortable y partir de cero, de las cenizas de un infierno, ajeno o propio en donde (hablo por mi)  nosotros hemos sido los mayores incendiarios… Pirómanos apagando fuegos.
     Porque no pensar que la mujer del relato lo consiguió  fue feliz a ratos más que infeliz.
     Porque no pensar que yo voy a lograrlo también y que todo el que quiere puede con dos cojones y alegría: Puede alcanzar sus sueños.
                                                                                                                           Noelia



lunes, 7 de enero de 2019

Decoración de Navidad

   Estas navidades para la decoración del Centro se ha organizado un concurso de coloreado de mandalas con motivos navideños y de ese concurso han salido los platos que decorarían posteriormente el árbol de navidad que ha presidido nuestro hall durante las fiestas. Las mandalas ganadoras coronan el árbol. También se hizo un concurso de bolas de navidad que completan la decoración de nuestro hall colgadas del techo.

   El equipo educativo de técnicos por su parte ha decorado el resto del Centro como todos los años y nos ha dejado un bonito Belén a partir de los troncos de un precioso pino que nos tiró un temporal en la isla.












Las Casas de Moisés

   Uno de los puntales sobre los que construir nuestra recuperación es establecer rutinas saludables en el exterior y parte de ello forma ocupar el tiempo libre con actividades que nos mantengan ocupados y con la mente en otra cosa.
   
   Moisés está haciendo casas en miniatura desde hace mucho tiempo y aquí os dejamos una pequeña muestra. Su último proyecto es una casa hecha a partir de cero y una casa montañesa al estilo de las casas de muñecas. Lo veremos. Seguro.